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07-10-2016 | General | Premios

Entrevista a Alfredo Corralero: “En el sofá no se gana nada. Cada uno debe adaptar la actividad física a sus condiciones y poco a poco ir progresando”

Entrevista a Alfredo Corralero: “En el sofá no se gana nada. Cada uno debe adaptar la actividad física a sus condiciones y poco a poco ir progresando”
El ser humano tiene la capacidad de superarse a sí mismo, pero no es algo fácil. Hace falta mucho esfuerzo, sacrificio, preparación, fe en uno mismo y, si es posible, el máximo apoyo que se pueda tener. Y todo ello y muchas cosas más están agrupadas en Alfredo Corralero. Este Mosso d’Esquadra de 44 años, que vive en Lliçà de Munt, ha conseguido unir en tan solo dos meses, sesenta días justos, los cuatro puntos cardinales de la España peninsular, y lo ha hecho por una causa solidaria. 3600 km en sus piernas sin descanso, lo que da un promedio de unos 60 km diarios, y todo para mejorar la calidad de vida de una zona pobre de Guinea Bissau. Un hito al alcance de muy pocos que adquiere más importancia por su calidad de solidario.
 

Cuéntame en qué consistió el reto 3600 km solidarios.

El reto tenía dos partes. Por un lado la deportiva, que consistía en unir los cuatro puntos cardinales de la España peninsular: Tarifa, el Cabo Touriñán, Estaca de Bares y el Cap de Creus, pero en lugar de ir desde Estaca de Bares hasta el Cap de Creus fuimos hasta Hondarribia, donde empezamos la travesía por el Pirineo a través del Sendero GR11, que tiene bastante dificultad. En total fueron unos 3600 km. Por otro lado está la parte solidaria. Nuestro objetivo con este reto era conseguir fondos para construir y mantener un centro de salud en Bisselenca, una zona rural de Guinea Bissau.
 
¿Por qué decidiste hacer este reto?

Por la superación personal que suponía para mí la parte deportiva de este reto. Corría carreras de ultra distancia por la montaña y quería ver hasta dónde era capaz de llegar. En una cena de exalumnos de EGB volví a contactar con Ruth Mañero, la Directora de la Fundación Dr. Iván Mañero, que sabía que tenía una ONG, y hablando finalmente decidimos embarcarnos en este proyecto. Lo que me acabó de convencer, eso sí, fue el hecho de conocer, por casualidad, las becas de Persigue tus sueños de GAES, de donde obtuvimos una ayuda para poner en marcha lo que hasta entonces era una sólo una idea.
 
En ese sentido, ¿qué opinas de la iniciativa de GAES por ayudar a deportistas anónimos a conseguir sus sueños?

Hay pocas empresas que tengan este tipo de iniciativas, dado que la mayoría lo que buscan es un patrocinio profesional que les dé publicidad, por lo que Persigue tus sueños dice mucho de la Responsabilidad Social Corporativa que tiene GAES. Para los deportistas es una oportunidad única, no conozco otra empresa que ponga al alcance de todo el mundo este tipo de oportunidades.
 
¿Qué relación tienes con Guinea Bissau?

Hasta ahora no tenía ninguna relación, más allá de saber que era un país en el mapa (risas). A partir de este reto sí que he adquirido muchos más conocimientos al respecto y, tras finalizar los 3600 km, todo el mundo me ha recomendado que visite el país. Seguramente acabe yendo a Guinea para conocer de primera mano la realidad de allí.
 
¿Qué sensación tuviste al llegar al Cap de Creus y completar el desafío?
La sensación fue como cuando le quitas el gas a una botella de champán. Sentí un alivio tremendo de haber podido finalizar el reto después de todo lo que había sufrido durante el recorrido. Días antes de concluir iba corriendo solo y ya sentía la emoción de ver que estaba llegando al final, pero me preocupaban los problemas musculares. Por todo ello cuando llegué al Cap de Creus y vi a toda la gente esperándome me emocioné mucho y estallaron todos los sentimientos que había acumulado a lo largo del reto.
 
Soltaste todo lo que te habías estado guardando durante dos meses…

Sí, es que ha sido un reto en todos los sentidos, tanto en el físico, como en el psicológico y, además, tuvimos que enfrentarnos a muchas dificultades que no preveíamos y que nos hicieron pensar que posiblemente no lo íbamos a conseguir. Por ejemplo, dejamos de tener a uno de los conductores de la auto caravana y cada día que yo acababa la etapa me tenía que venir a buscar mi mujer con el coche, volver al punto de inicio para coger la auto caravana y, de nuevo, regresar al punto donde nos habíamos quedado. Y eso cada día. En las etapas con carretera buena no hubo problema, pero en las del Pirineo tardábamos casi cinco horas en hacer ese recorrido, y eso después de haber hecho la etapa corriendo.
 
¿Te esperabas la buena acogida que has tenido en los pueblos por los que has pasado?

No, no me lo esperaba para nada. En algunos sitios la acogida ha sido completa, con la implicación directa de los Ayuntamientos o algunos clubes, y de gente que no tenía ninguna relación con el reto pero han querido acompañarnos o nos han ofrecido su domicilio.
 
¿Cuánta importancia tiene la fuerza mental en retos como éste?

Bastante. A nivel físico hay un desgaste y una serie de molestias, pero al no estar en una competición no llevas el cuerpo al límite, sino que te puedes dosificar para el día siguiente. Lo que más cuenta es el no pasarte y el conocer tu cuerpo a la perfección para poder distribuir bien la energía. Además, es muy duro levantarse cada día antes de las cinco de la mañana y saber todos los kilómetros que te quedan por delante. Por todo ello es muy importante ser fuerte mentalmente para poder afrontar este tipo de retos.
 
Cuéntame un poco tu currículum deportivo más allá de este reto.

Toda la vida había jugado a balonmano, pero cuando empecé a trabajar de policía me resultaba imposible poder entrenar y jugar y lo acabé dejando. Durante cerca de tres años no hice ningún deporte hasta que me volvió a entrar el mono deportivo y decidí empezar a correr sobre asfalto. Por motivos laborales me trasladé al Pirineo y allí entré en contacto directo con la naturaleza y me inicié en las carreras de montaña, empezando por algunas de corto recorrido pero pasando en poco tiempo a la larga distancia. He hecho bastantes carreras con diferente suerte, en algunas he abandonado, otras las he acabado y otras han ido muy bien además de acabarlas. Eso sí, en general la experiencia ha sido muy buena.
 
¿Trabajas en el Pirineo y vives en Lliçà?

No, no. En el cuerpo policial nos ofrecen la posibilidad de hacer traslados a diferentes puntos del territorio y mi familia y yo nos planteamos irnos a vivir al Pirineo, pero como era difícil y arriesgado trasladar a toda la familia allí de golpe, me fui yo solo. He estado tres años allí, recibiendo habitualmente las visitas de mi familia, para probar si nos gustaba el cambio. Nos encantaría irnos para allá, pero tenemos en Lliçà una hipoteca que nos está anclando y que ha hecho que vuelva a vivir aquí de nuevo y ahora trabaje en Sabadell.
 
¿Qué le dirías a toda la gente sedentaria que no hace ningún deporte?

Les diría que en el sofá no se gana nada. Yo se lo digo siempre a mi mujer. A mi hija y a mí nos gusta mucho el deporte, pero mi mujer no se ve capaz de acompañarnos y siempre le digo que yo prefiero adaptar mi ritmo y que venga conmigo que hacer mi entreno sin ella. Repito, en el sofá no se gana nada. Cada uno debe adaptar la actividad a sus condiciones y poco a poco ir progresando. Todos empezamos desde cero y llegamos hasta donde esté nuestro límite.
 
¿Consejos para quién se inicia en el mundo del running?

Hay que tener paciencia, siendo ambicioso pero con cabeza. No se puede empezar a correr hoy y al día siguiente querer hacer una maratón o una Ultra-Trail. Hay que ir pasito a pasito porque el cuerpo tiene que asimilar el ejercicio nuevo al que lo estamos sometiendo, y aún más si venimos de ser sedentarios. Un consejo clave es llevar un control médico para saber si puedes correr o si puedes hacer deporte y evitar sustos.
 
 
¿Cómo influye el tema de la alimentación?

La alimentación ha sido una de las grandes bazas que hemos tenido en nuestro reto. Antes de empezarlo pensaba que yo era una persona que comía bien, adaptándome a lo que se dice que es recomendable en una dieta mediterránea, pero cuando fui a la nutricionista me cambió radicalmente la dieta. Mucha más verdura y fruta, mucha menos carne, más pescado y más líquido, semillas y frutos secos.
 
¿Cuáles son los beneficios que tiene el deporte para quién lo practica?

Para los que trabajamos y tenemos mucha presión y estrés el deporte es una gran forma de desconectar y de canalizar la energía que generamos durante todo el día. Sirve como válvula de escape. Llegamos a casa cansados pero tranquilos y relajados, sin la energía negativa que tendríamos si no hiciéramos actividad física.
 
¿Realmente has cumplido tu sueño?

Sí, totalmente. Hemos conseguido acabar el reto deportivo y lo valoramos mucho más por todo lo que hemos sufrido a lo largo del camino. En cuanto a la parte solidaria tenemos que seguir trabajando porque de momento sólo hemos puesto en funcionamiento el centro de salud, pero todavía tenemos que mantenerlo, y eso es algo más a largo plazo. Debemos seguir trabajando con la ONG para que haya un goteo de fondos que sea continuo y que permita mantener el proyecto en pie.
 
Por último ¿qué sueños o retos tienes todavía en la cabeza?

A corto plazo, en menos de un mes tengo la Ultra-Trail de Mont-Blanc, una de las carreras que a todo corredor de montaña le gustaría hacer. Este año no es el mejor momento para que yo la haga, porque estoy todavía recuperándome del desgaste físico del reto, pero como es una carrera a la que se entra por sorteo y este año me ha tocado la acabaré aunque sea caminando.